pisotones de luz,
y cargamos la cruz
y cargamos la cruz
de nuestro sino y nuestras ilusiones...
Y nos queda y nos quema la esperanza,
fantasiosa evasión
que perturba la santa vocación
de la Vida que eternamente danza...
Acabada la espera,
el trance misterioso de la Muerte,
la diosa más inerte,
no impedirá nacer la Primavera.
Jesús María Bustelo Acevedo